Gente

Cuando los viajeros enumeran las múltiples cualidades de Bangkok, siempre suena el adjetivo polifacético. Este epíteto está basado no sólo en la arquitectura muy contrastante, sino en la sociedad heterogénea. Bangkok es la ciudad más grande de Tailandia. Según los datos oficiales su población crece en 100 000 personas anualmente, y al día de hoy, es de nueve millones de personas. Pero el número real de los habitantes, por lo menos, es dos veces más. Además, es la ciudad más populosa del Reino: cada diez thai vive en la capital.

Aquí residen distintas etnias. La mayoría de la comunidad de Bangkok, la constituyen los thais, la población autóctona del país. Ellos sirven de base a la vida política y social del estado. La segunda comunidad más grande de la ciudad es la china, cuyos antecesores vinieron a la capital tailandesa en búsqueda de la mejor vida ya hace dos siglos. Los chinos suelen ejercer los cargos en distintos sectores de economía, en particular, en el comercio. Otra comunidad bastante numerosa es la malaya. Además, Bangkok acoge indios, japoneses, y europeos, cuya comunidad es la más numerosa de Asia (después de Singapur).

La parte indispensable de la vida de los residentes de la capital es la religión. Más del 90% de la población autóctona –mayoritariamente los tailandeses y los chinos– se considera budistas, que es la religión oficial de Tailandia. La segunda religión más extendida es el islam, los creyentes del cual son los malayos que residen en Bangkok. En la capital, viven los que profesan confucianismo, taoísmo, cristianismo, sijismo, entre otras religiones.

La tradición milésima del budismo influyó considerablemente en la formación de la mentalidad y el modo de ver las cosas de los locales. Pese al individualismo, todos los tailandeses se destacan por ser tolerantes e indulgentes, tranquilos y aptos para apagar cualquier conflicto en su inicio.

Tanto los thais, como los residentes de Bangkok, son muy abiertos, acogedores y benévolos. Ellos son muy sencillos en la comunicación, y sus caras están siempre adornadas con la sonrisa benéfica. Primero, los extranjeros la perciben como astuta y atribuyen al objetivo de cobrar más dinero. Pero, en realidad, el carácter sonriente y acogedor de los thais no es una máscara para los turistas, sino una parte de la filosofía del sabaidismo, a la cual siguen la mayor parte de la población tailandesa. “Sabai” significa tranquilo estado espiritual y físico, que trata de tener la mayoría de los residentes de Bangkok. Su regla principal de vida: vive aquí y ahora, aprovecha de los que tienes, no pienses mucho en pasado y en futuro, sonríe más.

Parece que el buen humor y benevolencia es una infección aerotransportada a los turistas que vienen a Bangkok. A lo mejor, la popularidad y el atractivo de esa urbe impecable y sus residentes inmejorables se aumentan de día al día, abasteciendo los primeros lugares en las listas de las destinaciones turísticas más visitadas del mundo.

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